
Una mañana los rayos del sol entraron por la puerta principal del palacio del Rey, los rayos eran fuertes e iluminaban los racimos de uvas que caían en la ramera de la ventana del balcón del rey. De repente se escucho entre los pasillos del palacio un grito: El rey, el rey... ¡No está en su habitación! La mucama que limpiaba noto que, que en la puerta estaban las bufandas del rey y estas estaban calientes, como recién dejadas en la habitación. Miren, ¡Exclamo la mujer atontada, las pantuflas también están calientes!, pero no lo hemos visto salir. Sorprendidos todos, los guardias, la corte, todo el reinado estaban escandalizados, gritaban de asombro, '' nuestro rey ha sido raptado'', no hay otra explicación, ¿Qué atuendos tenía la noche anterior?, pregunto el obispo, un obispo poco común con aspecto de cebolla, vestía siempre de blanco y sus ojos parecían dos luciérnagas miedosas. El rey vestía de azul y un cinturón de oro que había heredado de su padre, respondió un sirviente. ¿Qué más? insistió el obispo. ¡También!, exclamo la mucama...la corona, la corona también, raramente la usaba, pero anoche se la puso.
Entre tanto las nubes empezaron a moverse, el cielo se torno lila oscuro, como cuando sabes que viene algo ó el cielo esta pariendo algo, luego, vino la lluvia más rápida que nunca. En ese momento entro por la ventana un rayo de luna, ¡tan noche es ya!, comentaban todos, pero que haremos si no tenemos rey, el es tan sabio, tan serio, tan bueno, tan puro, como los sabores frescos de la virginidad, ohhh estamos perdidos.
Una voz cálida y suave se asomo a la charla, riendo dijo, acaso no sabéis que un rey nunca deja solo a su pueblo, ¿Tenéis que ver donde esta para poder sentirlo? ¿Y tu quien eres? de donde sales, ¿Que quieres? La mujer vestía con un vestido celeste, sus manos eran largas y sus dedos finos, delicados, sus ojos claros, claros como el agua y de una profundidad que asustaba, era como ver una estrella de cerca, sus labios tentadores, como nunca antes imaginados, que cada vez que cuando hablaba las miradas enfocaban a sus labios, ella les respondió. YO soy una viajera, me han dicho que en este país los sueños dorados se hacen realidad, yo quiero cumplir el mío, pero solo al rey se lo podre decir, así que quiero ayudarles a encontrarle. Todos se miraron los unos a los otros, como diciendo, ¡Esta está más loca que nadie! Bueno dijo el bufón en voz burlona ¡Ayúdanos!
Primero me gustaría saber en qué lugar el rey acostumbra a tomar el desayuno, ¿El rey?; pues no tiene lugar, le gusta comer muchas veces en el campo, cerca de la quebrada, donde los ríos empiezan a fluir y el ruido es tan fuerte que no se escucha más que la paz de la naturaleza y eso a él le encanta, sentirse unido a esta selva. Pues vamos allí, seguramente encontremos una pista. El instinto de la viajera le decía que se movieran a la quebrada.
Marcharon fijos y observando todo, los arboles moverse, las mariposas volar, el viento soplar, el ruido del río era tan fuerte que relajaba tanto que todos de repente; súbitamente, se quedaron dormidos.
En cambio solo la viajera de melenas negras despertó, miro al cielo, el cielo estaba más azul más que antes un azul que uno creería, que el mar estaba queriendo hablar, ¿Estás aquí? pregunto la viajera, segura de ser escuchada y sentida. No sé por qué te escondes, cuando sabes que te siento y tu pueblo también, las hojas se movían y el viento soplaba, en direcciones mezcladas, como no queriendo dejar escuchar el sonido, para que la viajera no prestara atención; pero ella sin embargo hablo. Le dijo al rey porque había llegado a él, con sus lagrimas le pidió: Quiero cumplir mi sueño, quiero caminar, desde hace mucho, no camino, me perdí en un mundo y me fracture el alma, dicen que tiene reparación pero yo he buscado muchas curas y apenas las encuentro, sentada estaba en la roca del perdón y una brisa me dijo viniese a ti, que solo tú podrías concederme este sueño, concédeme mi sueño, por favor. Te prometo hacerle sentir a tu reinado que estas aquí, se que pronto volverás…
Así pasaron meses y ella trabajo largas horas y dedicaba tiempo a cada uno del pueblo, su misión prometida había quedado. Hasta que un día el reinado regresaba al castillo junto a la viajera después de una larga jornada de trabajo, el sol alumbraba más que nunca. El rey estaba sentado en el sillón, todo el pueblo estaba sorprendido, ¡como había regresado!..El rey les miro y les dijo a carcajadas: Corran, es hora de cumplir sus sueños. La viajera y el reinado gozaron de muchos años más de ese azul y ese verde de alegría en sus vidas. El rey de corona de rosas y claveles les dijo después de un tiempo. Queridos es hora de marcharme con mi amiga la selva, a cultivar vidas... la mañana siguiente la mucama entro a la habitación del rey, solo se encontró el cinturón de oro….Fin
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