
Los pájaros son amantes de las migajas de pan, migajas, que alguna persona deja en la mesa del restaurante de Java. Allí mismo desde el restaurante hay una terraza, grande y amplia; desde allí; desde ese gran espacio en la terraza, se puede ver, una casa no muy típica y no muy común; común como el de las ciudades ordinarias, repletas de espacios desaprovechados.
Esta casa tenia, la particularidad de poseer ventanas grandes, la luz ahondaba cada parte de la casa, el verde del los arboles internaba a los pétalos de rosas que bailaban y parecían estaban en un estado templado, al ser tocados los pétalos de esas rosas, por los rayos del sol, la casa era completamente, fuera de lo normal, se sentía la presencia de una fuerza extrañamente deliciosa, desconocida, también, en esta ciudad…¡La ciudad de los gustos más raros! Digo raro porque al figurarse algo, ese algo puede ser leído, analizado y digerido por un ángel llamado ángel de los deseos inesperados.
Este ángel siempre vestía de azul, llevaba en su cabeza un manto transparente, trasparente como el agua, al caer en su cabello, el manto tomaba una forma llena de curiosidad, la forma de su mente hablaba al manto, y el manto se comunicaba con la ciudad entera de una manera muy rara, por sus líneas telefónicas, esas líneas telefónicas eran los ojos, los ojos hablaban los gustos más raros y este manto los devoraba ¡Qué manto mágico!..decían algunos afortunados, estos, se pasaban días recordando el haber sentido, sentido a esos gustos. Algunos por lo general deseaban, el gusto del tacto, otros del olfato así otros habitantes de esa ciudad deseaban cosas inexploradas.
Esa tarde salió, como de costumbre, Java. Java se encontraba cada semana con sus amigas, junto a ellas asistía a concursos de preguntas y respuestas, siempre perdía; pero, lo más importante era ese tiempo de risas y pasársela bien.
Java era más simple que una migaja de pan, no tenía miedo a nada, sin embargo, esa tarde se le pasó algo por la mente y fue demasiado tarde.
¡No!
Se escuchó entre los pequeños espacios de la casa de ventanas amplias, una mujer de ojos marrones, la sonrisa como dos gotitas de agua, dos gotitas de agua que al encontrarse saltan de felicidad..
¡Quiere conocerte!
Escuchó, como si el viento susurraba, tan cerca que lo sintió en sus orejas, grandes y fuertes, el ángel cerró los ojos, para poder encontrar a la mente que le había pensado, a través de los pensamientos, lo intentó, pero Java no era legible en su tarjeta madre.
De repente allí estaba Java, viviendo su deseo, sentada en esa casa, no muy común, llena y rodeada de flores, los perfumes de las rosas, y el sereno de las estrellas, el manto voló, suavemente, como queriendo darle un suave masaje, desde sus pies, hasta la cúspide de su cabeza, la envolvió fuertemente, luego se escucharon los pasos de alguien. Era amaneciendo, Java despertó en la cama, encontró una sesta de nueces a la orilla de la cama, tomó aire fresco, caminó a la cocina en la espera de verle, no lo vio, pero si encontró, esta vez otra sesta, una sesta llena de almendras, entonces sabía que su deseo había sido devuelto… el ángel le devolvió aquello que sabia ella no olvidaría, el sabor de una nuez de almendra con el toque de miel de un jardín inacabable.
Fin..





