
''Dice que viste de azúcar y se esconde entre las mañanas''
Su sonrisa es más tentadora que un plato de frutas mañaneras, sin lugar a duda lo es, Ignacia lo ha sentido. ¡Pensé!.
Su alegría es un vicio del cual no quieres despertar, me dijo Ignacia con los ojos brillantes: Una vez que te toca; ya no hay quien te pueda salvar, es grande y fuertemente penetrante, penetrante ante cualquier mirada que lo quiere conocer, abre tus sentidos de norte a sur, es como el tambor de los corazones acelerados a la velocidad de los motores fuertes, como los motores Yamaha, ¡concluyó Ignacia!
Las manos de Ignacia sentían, el pasar del agua a través de los lados de los dedos, finalizando en sus uñas, el agua venía de un riachuelo, el pequeño espejo de agua mostraba su reflexión, mostraba, su rostro en la claridad del agua y las piedritas azules que vivían dentro del arroyo, adornaban la belleza, del riachuelo de agua dulce.
Le dije un poco atontada: ¿Dónde vive? Me miro y ¡Riendo respondió!: En un lugar llamado el crucero, su agilidad es como las elevaciones de las montañas, su identidad no tienes colores, lo es todo y su sabor puede ser transparente y vibrante, dicen que viste de azúcar y se esconde entre las mañanas para ver quién es el primero que lo quiere despertar, llegar a él, es un largo camino.
Vamos, le dije, un poco curiosa, dime mujer, ¿Quién es? Finalmente miro en mis ojos demasiada curiosidad, tomo mi mano, me sintió, es increíble como el calor puede ser transmitido; me dijo finalmente: Se llama ''Despertar'', respondió, su voz sonaba esta vez más alegre que antes de la conversación anterior, cada vez que sale el sol, por ese camino algo en ti se despierta nunca más quieres dormir sin despertar con el...Fin
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