viernes, 13 de enero de 2012

''El jardín secreto''


El jardín secreto

Hay un pueblo, un pueblo que abre cada amanecer, sus manos y, abriendo las manos, extiende los brazos como abriendo montañas, esas montañas, sus manos, dejan entrar a los rayos del sol, rayos luminosos, fuertes, con un calor suave casi meloso, rayos que besan cada parte de ese pueblo. Las nubes se mueven como queriendo besar a la Aurora, una aurora, dulce y perfumada, la aurora entra por los poros, entra en los poros de la hoja y en cada una de las hojas tiernas del jardín, silenciosa, se mueve la Aurora, no quiere despertar a ninguna hoja, o incluso alguna flor, quiere llegar a los escombros de sus pequeños, tallos, tallos dolidos o maltratado por el tiempo.

Los ojos de la Aurora, se sorprenden al ver a un ciprés, no hay piedra más bella que la piedra de tu aura, piensa la Aurora, al encontrarle, se dice la Aurora una y mil veces a ella misma, contemplando al ciprés. La aurora abraza al ciprés; pero él, no se da cuenta, le besa no se da cuenta, así mismo le deja postrado en la selva que le vio nacer, duerme tranquilo, apenas siente, el soplo de viento que recorre toda su raíz, sus hojas grandes, se estremecen pero él no sabe el porqué, todo su cuerpo vibra y brilla de alegría sin saber por qué se siente así, ¡Sentirse tan inundado de paz!

Cada día el jardín se abre, la Aurora juega con él ciprés, lo toma en sus manos, lo abraza, le riega con el jugo de la vida, le sonríe y se marcha, se marcha contenta, de regresar mañana, otra vez más. Al jardín secreto con el tesoro dotado de un árbol de ciprés. Apenas sale la Aurora y se escucha el cantar en lo alto.

lunes, 2 de enero de 2012

''El fantasma del ayer''




''El fantasma del ayer''

¡Nada pude hacer en aquel momento, solo dejar pasar al sonido, nunca nada será igual, nuestro encuentro en ese momento, fue el encuentro de un momento, momento en el que los poros se abren y no hay nada que los cierre, así mismo el calor y el frío no existirán más!

-La ventana se cerró, como soplada por un suspiro, las cortinas se movían como quien bailaba una danza árabe, una danza lenta y suave, que te invita a relajarte de pies a cabeza.

-Mis manos sentían otra vez más. Sí, sentían las sabanas y ellas me sentían a mí. Mi cuerpo, tenía la temperatura normal, mi sangre todavía guardaba el calor de estar por horas en la cama, me di cuenta que no estaba mas, ya se había marchado, como de costumbre, ¡sí! se había marchado, con lo poco que logro tomar en sus manos. Un soplo de mi aliento, el calor de mi cuerpo. ''El Fantasma del ayer''

-La almohada ya no era tan cómoda y no tenía nada de graciosa, la vista al bosque me tranquilizo por algunos instantes.

-Decidí levantarme, después de darme cuenta que pronto anochecería, decidí comer algo, mis pies tocaron suelo, tocaron el suelo de madera, casi sentía como la madera absorbía el calor de mis pies, dos tablas de madera, ¡Pensé! ó quizás, yo me sentía tan unida a la casa que ya era parte de mi.

-Los olores de la cocina me recordaban a la noche anterior, sus risas y sus bromas toscas, no sé, esas cosas que una larga noche de filosofía deja al hombre pensar.

¡Decidí levantarme, en ese instante recordé que era Yo otra vez! ''Decidí ser YO''