Violisnista
Guiada por el sereno lentamente bajaba la mirada, la vida, el agua tocaba las
diminutas intensas partículas de la arena,
en esa arena, donde camino, camino mojada por la brisa de la mar. Justamente postro su cuerpo entero en la arena, dejando que
la mar se llevase lo salado de la piel de tanto caminar.
Cerrando los ojos, sintió al viento, tocar las
cuerdas frescas de un violín, las olas tornaban mas serenas y con ellas se
escucho un sonido en el aire, un aire abrazador, cálido, el aire comenzó a
intensificar el sonido, el sonido llego
hasta su cuerpo; penetrando a las
cuerdas del violín, el violín y el artista, el músico se volvieron uno y en él
la mano divina hablo, vida eres una sola melodía infinita…
