''Grabárselo en la piel, fue su salvación''
En los dedos de las manos, quedo el simple suspiro de los niños queriendo reír, de los niños queriendo gozar, gozar, el simple juego de la felicidad, la pureza de ver en las pequeñas cosas la ingenuidad del verde, del verde de los bosques y el pálido naranja del atardecer, un atardecer que llevaba el calor del sol, todo el calor desde su interior.
Solo gravarlo en la memoria fue ya su perdición, y no encontrando parábola ni osa menor se lo gravo en la piel... ¡Eternamente Amor!