jueves, 23 de junio de 2011

''Los jardines de Morfeo''



Los jardines de Morfeo


Las frutas tendidas quedaron en la mesita de noche, allí acostumbraba a dejarlas Morfeo, todas las mañanas, para que cuando Estela se despertada, el olor le penetrara los pequeños poros, poros sensibles que absorbían cualquier movimiento, Morfeo siempre traía consigo unos racimos de flores, lirios y jazmines, flores que no solo perfumaban la habitación; pero si despertaban el alma de Estela. Una alma exótica casi no común.


En la sala de baño siempre había aceite perfumado, aceite con el cual Estela acostumbraba a tomar su baño, baño que hasta el agua se sentía celosa, celosa de no poder encontrarla a cada instante, pero orgullosa de poder recorrer su cuerpo, con la lentitud y la pureza de una fuente, una fuente mágica llamada pasión.


Los jardines de Morfeo, estaban dotados de frutas, agua, piedritas de colores, al llegar Morfeo, a los jardines, allí estaba Estela, compartiendo la mesa con los arboles, y el gran lago azul, un lago que era la fuente secreta de Morfeo, Morfeo ocupaba ese lago hermoso, para que antes de dormir otra vez, Estela despertara en la paz de estar consigo misma. Se dice que en esos jardines no hay límites, solo es sentirlo. ¡Nada más!

No hay comentarios:

Publicar un comentario