Desayuno Nicaragüense:
Las rasas,
las culturas, las costumbres, la identidad de una nación, de un país, de una
comunidad, de un barrio, tu identidad.
Siento el
olor a leña quemándose, los pájaros cantan y a lo lejos escucho los gallos
cantar. De repente me trasporto a los recuerdos, la evolución del enojo, ha
llegado tan lejos a Nicaragua.
Como
observadora nata, en estos meses he usado el trasporte urbano, no es nada de
que avergonzarte, es mas he aprendido que la comodidad es posible, pero lo que
he visto allí, me ha tocado profundamente, niños pequeños con sus madres, sin
asiento, ancianos cotos, enfermos sin asiento, jóvenes drogados, algunos
enfermos han quedado de tantas drogas, y suben y bajan del bus como si nada, el
chofer por supuesto sube y sube a mas pasajeros cuando ya no hay espacio para
respirar, gritos de niños, el stress sube y sube, un grito le dice o indica al
conductor del bus que tiene que parar.
Algunos van
sin desayuno, otros maquillados hasta no saber que llevan en la cara, el
perfume de todos se mezcla los que no llevaban perfume salen perfumados. Hay un
miedo en cada instante, hay algunos amante de lo ajeno, que te pueden limpiar
la bolsa del pantalón, el pasaje cuesta 2.50 córdobas la moneda de Nicaragua,
esos 2.50 córdobas equivalen a unos 10 centavos dólares americanos.
La buseta
dura de 15 a 20 minutos a pasar, la gente no hace fila al subir, son como
moscas, ante un pastel.
EL chofer
detiene el bus, en eso me monto, arranca antes de pagar y las monedas caen el
suelo, me dice un insulto fuerte, lo veo asombrada, la gente le reclama y yo
apunto su placa para quejarme ante su cooperativa.
Cuento la
historia a mi hermana, mi madre y un amigo, los tres coinciden que no le harán
nada, o llamaran la atención.
La música
fuerte en los buses, la rapidez con el que manejan, la gente no hace nada, esta
tan creída que las cosas no pueden cambiar, están sumergidas en dejar que
violen sus derechos como si nada.
Al bajar de
la ruta, me detengo, observando que coche viene, hay de todo en Mangua, pero al
cruzar especialmente tienes que cuidarte porque aquí vienen los coches y estos sí
que no respetan nada, son iguales o más agresivos que los buceros.
Se dicen YO
quiero ser el primero en llegar, salen tarde de sus casas y ponen el trafico en
peligro, malas maniobras, y es que se creen los dueños de las carreteras,
siendo solamente dueños del volante en ese momento. Entonces cruzó, la señal
esta en roja, pero no puedes darle carta verde por muy tolerante y pacifica
tienes que estar lista a recibir la sorpresa de un conductor maleducado que por
la prisa que lleva casi golpea a un peatón, baja el vidrio del coche y te pide
disculpas, eso es mas valioso a aquellos que huyen y no dan la cara, me detengo
y me pregunta dónde queda la cruz roja, me dice gracias y sigue su camino.
Casi llegando
a mi destino, se me ocurre comprar algo en la panadería, compro y salgo en
menos de 4 minutos, caminando hacia mi destino, miro como una moto fue golpeada
la gente corre a ver y chismear, pero no hacen nada, alguien llama a la cruz
roja, solo alcanzo a decirles que no lo levanten, sigo caminando, como decía,
todos llevan prisa, la camioneta que golpeo al motociclista se dio a la fuga,
ah, eso es de todos los días. Yo soy importante porque tengo un coche último
modelo, yo soy el coche no el que lo maneja, eso se dicen estas personas, que
montados en ellos experimentan un ego superior del yo, pero que es el coche, la
buseta, la moto, si no eres consciente de lo que conduces, o lo que crees
conducir. Cuando escuchas el ruido de la mente, no respetas las señales de
tránsito, el peatón, la vida misma del uno y del otro. La contaminación crece, y eso queridos será
otra historia….Disfruten el caminar y usemos el respeto en todo lo que hacemos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario