martes, 3 de septiembre de 2013

Desayuno Nicaraguense






Desayuno Nicaragüense:

Las rasas, las culturas, las costumbres, la identidad de una nación, de un país, de una comunidad, de un barrio, tu identidad.

Siento el olor a leña quemándose, los pájaros cantan y a lo lejos escucho los gallos cantar. De repente me trasporto a los recuerdos, la evolución del enojo, ha llegado tan lejos a Nicaragua.

Como observadora nata, en estos meses he usado el trasporte urbano, no es nada de que avergonzarte, es mas he aprendido que la comodidad es posible, pero lo que he visto allí, me ha tocado profundamente, niños pequeños con sus madres, sin asiento, ancianos cotos, enfermos sin asiento, jóvenes drogados, algunos enfermos han quedado de tantas drogas, y suben y bajan del bus como si nada, el chofer por supuesto sube y sube a mas pasajeros cuando ya no hay espacio para respirar, gritos de niños, el stress sube y sube, un grito le dice o indica al conductor del bus que tiene que parar.

Algunos van sin desayuno, otros maquillados hasta no saber que llevan en la cara, el perfume de todos se mezcla los que no llevaban perfume salen perfumados. Hay un miedo en cada instante, hay algunos amante de lo ajeno, que te pueden limpiar la bolsa del pantalón, el pasaje cuesta 2.50 córdobas la moneda de Nicaragua, esos 2.50 córdobas equivalen a unos 10 centavos dólares americanos.

La buseta dura de 15 a 20 minutos a pasar, la gente no hace fila al subir, son como moscas, ante un pastel.
EL chofer detiene el bus, en eso me monto, arranca antes de pagar y las monedas caen el suelo, me dice un insulto fuerte, lo veo asombrada, la gente le reclama y yo apunto su placa para quejarme ante su cooperativa.
Cuento la historia a mi hermana, mi madre y un amigo, los tres coinciden que no le harán nada, o llamaran la atención. 

La música fuerte en los buses, la rapidez con el que manejan, la gente no hace nada, esta tan creída que las cosas no pueden cambiar, están sumergidas en dejar que violen sus derechos como si nada.
Al bajar de la ruta, me detengo, observando que coche viene, hay de todo en Mangua, pero al cruzar especialmente tienes que cuidarte porque aquí vienen los coches y estos sí que no respetan nada, son iguales o más agresivos que los buceros.

Se dicen YO quiero ser el primero en llegar, salen tarde de sus casas y ponen el trafico en peligro, malas maniobras, y es que se creen los dueños de las carreteras, siendo solamente dueños del volante en ese momento. Entonces cruzó, la señal esta en roja, pero no puedes darle carta verde por muy tolerante y pacifica tienes que estar lista a recibir la sorpresa de un conductor maleducado que por la prisa que lleva casi golpea a un peatón, baja el vidrio del coche y te pide disculpas, eso es mas valioso a aquellos que huyen y no dan la cara, me detengo y me pregunta dónde queda la cruz roja, me dice gracias y sigue su camino.

Casi llegando a mi destino, se me ocurre comprar algo en la panadería, compro y salgo en menos de 4 minutos, caminando hacia mi destino, miro como una moto fue golpeada la gente corre a ver y chismear, pero no hacen nada, alguien llama a la cruz roja, solo alcanzo a decirles que no lo levanten, sigo caminando, como decía, todos llevan prisa, la camioneta que golpeo al motociclista se dio a la fuga, ah, eso es de todos los días. Yo soy importante porque tengo un coche último modelo, yo soy el coche no el que lo maneja, eso se dicen estas personas, que montados en ellos experimentan un ego superior del yo, pero que es el coche, la buseta, la moto, si no eres consciente de lo que conduces, o lo que crees conducir. Cuando escuchas el ruido de la mente, no respetas las señales de tránsito, el peatón, la vida misma del uno y del otro.  La contaminación crece, y eso queridos será otra historia….Disfruten el caminar y usemos el respeto en todo lo que hacemos.

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