Mañanitas dulces
Y vino la noche preguntando por ti.
Yo solo pude decir que se de ti,
Se de ti una historia que nadie imagina;
Como las gaviotas en la playa golondrina;
Recuerdas, esos días,
Con El señor Díaz;
Le comentabas en un establo.
Los 10 mandamientos y el error de Paulo,
Paulo, sí, en el rio se miro,
Se quedo perplejo de lo que alguien tiro.
Una piedra azul con los dotes de un gigante,
Es quizás, que tenía un diamante,
Un diamante, pensó Paulo con la mirada prendida,
Sí, pensó, tengo la salida;
Para su sorpresa encontró en la ventana al llegar a casa,
Encontró a una pequeña tasa,
En la tasa había, una cinta de terciopelo azul, que decía;
Dejad la piedra en su lugar;
Si no lo haces se perderá el amor en la mar.
La mañana llego, y.... finalmente,
Todo se volvió latente;
Vivo y meloso, un pequeño pajarito,
Se asomo al jardín y miraba a su jarrito.
La piedra no estaba más,
Pero en su lugar estaba una taza de miel;
Que sabía, a querer de alas,
Para su alegría Pablo, tenía entre las palmas,
Tenía entre las palmas, dos hojitas de colores;
Sí, olvido mandarle flores a la pequeña Dolores,
El error fue contado en todo el vecindario,
Y este cuento ya es cuento de Rosario.
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