
El hombre que siembra,
El hombre que cosecha,
El hombre que arranca,
Al primer hombre de ojos claros, claros como la miel, a él lo inspira el futuro, en él crece la hierba, el verde de la luz, un verde que es más tierno, más tierno que un retoño en la primavera de las especies mágicas, este verde lo penetra hasta las extrañas raíces de la memoria.
El segundo hombre de manos frágiles y sangre de león, toma la tierra suavemente entre sus manos, este hombre, se mezcla de la energía que alimenta el ser, sin esa energía no hay esencia, ni vida, es la esperanza que lo hace esperar, esperar ver florecer a la semilla, que con su mano ha sido cuidada todo el tiempo.
El tercer hombre de labios fuertes y carnudos, labios que con la suave idea de moverlos, tiembla el viento; ese hombre, toma, ya crecido y bien dotado a ese fruto, el fruto lo hace destino ''Destino en sus manos''.
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